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                          **

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                          IDIOMA NACIONAL Poema (17)




                          Manuel Gil de Oto es el seudónimo de Miguel Toledano de Escalante (1870-1937), escritor español que vivió en Buenos Aires y que se plantea, en la siguiente composición, si España y Argentina hablan el mismo idioma:


                          IDIOMA NACIONAL


                          Con empeño necio y vano

                          y una ignorancia supina,
                          dice el español ufano
                          que conserva la Argentina
                          el idioma castellano.


                          Yo digo que para hacer

                          tan errónea afirmación,
                          cuyo valor se va a ver,
                          precísase conocer
                          la lengua de esta nación.


                          Es la argentina una extraña

                          lengua, que toma, amaña
                          de cien idiomas: yo opino
                          que tiene tanto de España,
                          como del ruso y del chino.


                          Como con afirmaciones

                          rotundas no se demuestra
                          nada, apoyo mis razones
                          dando al punto como muestra
                          un centenar de botones.


                          Sin previa preparación,

                          ¿quién adivinar podría
                          que aquí es sandia la sandía,
                          que es salame el salchichón,
                          ni que es chaucha la judía?


                          ¿Y quien que no esté iniciado

                          hallará el significado
                          de las que aquí apunto:
                          choclo, cívico, quinado,
                          alverjas, poroto y unto?


                          Las voces de uso corriente

                          las han trocado hábilmente,
                          armando un lindo ciempiés.
                          Dí, lector, todo al revés,
                          y hablarás como esta gente.


                          Llama al abrigo tapado,

                          y por faldas dí polleras;
                          los sombreros son galeras,
                          y ¡oh, indignación! han llamado
                          pavas a las cafeteras.


                          Pedido es la petición

                          un sirviente es un mucamo,
                          se llama patrón al amo,
                          y todos dicen reclamo
                          por decir reclamación.


                          A todo el mundo se ve

                          usar y abusar del che;
                          en vez de tú, dicen vos,
                          y aun es más curioso que
                          se diga ¡chao! por ¡adiós!


                          Un golfo es un atorrante;

                          mas si atorra un elegante,
                          se dice que es patotero
                          o farrista o bochinchero.
                          (El tipo abunda bastante.)


                          Hacen de la población

                          cuadras de igual extensión,
                          para que cada cual viva,
                          sin advertir la alusión,
                          en su cuadra respectiva.


                          Otras palabras: diarista,

                          galpón, pito, ascensorista,
                          pucho, balanceador,
                          calote, educacionista,
                          tambo, chacra y changador.


                          Todo lo que causa agrado

                          dicen que es lindo o es chiche;
                          llaman sonso al abobado,
                          un tenducho es un boliche,
                          y un conscripto es un soldado.


                          El mundo que triunfa y priva

                          se llama la gente bien,
                          mujer es voz despectiva,
                          y palabrota ofensiva
                          es individuo también.


                          Un anuncio es un aviso,

                          occiso un asesinado,
                          y distinguen con cuidado,
                          diciéndonos si fue occiso
                          con talero o baleado.


                          Dicen venite y salite,

                          por no decir ven y sal,
                          y, con desacierto igual,
                          la gente más fina omite
                          la sílaba del final.


                          Y dicen vení y salí,

                          o bien ¡espianta de ahí!
                          (pues todo es la misma cosa.)
                          También es frase curiosa
                          y típica: ¡A mí, maní!


                          El agua de Seltz es soda,

                          dicen ajuntar y ajunte,
                          rico tipo es voz de moda,
                          y al pavo o al que incomoda
                          no se le lleva el apunte.


                          El sentido han trastocado

                          al sustantivo recado,
                          y hasta al adverbio recién
                          y, en fin, ¡el colmo! han llamado
                          al petróleo kerosén.


                          Dan sentido singular

                          a voces que han pervertido,
                          y así dicen trepidar,
                          ubicación y pedido,
                          vincularse y auspiciar.


                          Otro colmo que delata

                          bien que esta lengua insensata
                          la enreda el mismo Luzbel:
                          todo el dinero es papel
                          y ha de decir que es plata.


                          Siempre se dice en inglés

                          tranway, stud y motorman,
                          dicen usina en francés,
                          y hay frases en portugués,
                          y giros en alemán.


                          Del italiano no hablemos,

                          pues no hay dialecto italiano
                          que en la Argentina ignoremos;
                          se barre en napolitano
                          y en siciliano bebemos.


                          Va la lengua castellana

                          tan mezclada a la italiana,
                          que grandes y chiquitines
                          parecemos cherubines
                          del dúo de La Africana,


                          pues, decimos ma por pero,

                          farabuti (hombre grosero),
                          y en las fondas y figones
                          reemplazan los macarrones
                          al archiespañol puchero.


                          El que se marcha de un lado

                          es que se manda a mudar,
                          ir de juerga es farrear,
                          tomarse estar embriagado
                          y hacer el oso, afilar.


                          Desde ya es un desatino

                          que a cada paso se mete
                          al hablar. Tampoco atino
                          por qué dirá el argentino
                          es al ñudo o al cohete.


                          Es la calva la pelada

                          una suerte, una bolada,
                          al pedir llaman pechazo,
                          una biaba es un trompazo
                          y se estrila el que se enfada.


                          Otro dislate inaudito:

                          irse a lo de Fulanito,
                          donde el lo es casa a su modo…
                          dicen Juancito y pancito,
                          para decirlo mal todo.


                          ¿Cómo no? es afirmación,

                          aunque a nada compromete.
                          ¡qué esperanza! es negación,
                          y es chocante admiración
                          ¡La gran flauta! o ¡La gran siete!


                          Dicen banca, fondo, chata,

                          y sindicar y ocurrir
                          y, en fin, ¡basta! ¿A qué seguir?
                          ¿Quién es capaz de escribir
                          cuanto aquí se disparata?


                          Es lo apuntado un sumario

                          económico, usuario,
                          y que sin embargo, basta
                          a indicar el Diccionario
                          que en la Argentina se gasta.


                          Y hago el resumen por si…

                          pruebo a España que es macana
                          pensar que hablamos aquí
                          una lengua que es hermana
                          de la que usamos allí.

                          Miguel Gil de Oto



                          Poema (17)